¿Qué es la apostilla?
Es una certificación única que hace válido un documento público de un país en otro, sin más trámites, conforme al Convenio de La Haya de 1961. La emite una autoridad designada del país de origen —en Panamá, el MIRE— y basta con ese solo sello para que el documento surta efecto en cualquier otro país miembro.
¿Qué es la legalización consular?
Es el método anterior a la apostilla y aún vigente para los países que no son parte del Convenio de La Haya. Consiste en una cadena de legalizaciones: el documento pasa por varias autoridades (ministerio del país emisor, luego el consulado del país de destino) hasta quedar reconocido. Es más lenta y costosa que la apostilla porque involucra a más entidades.
¿Cómo sé cuál me toca?
Depende de si ambos países —el que emitió el documento y el que lo recibirá— son parte del Convenio. Si los dos lo son, aplica la apostilla. Si alguno no lo es, va por legalización consular. Puedes verificar el estatus de cada país en la lista oficial del Convenio. Panamá es parte desde hace décadas.
Ni la apostilla ni la legalización traducen el documento: solo certifican firmas y sellos. Después de apostillar o legalizar el original en su país, se traduce en Panamá por un TPA para que la traducción incluya esos sellos. El orden correcto es siempre legalizar primero, traducir después.
¿La apostilla o la legalización se traducen?
Sí, forman parte del documento. Cuando traducimos un documento apostillado o legalizado, la traducción reproduce también la apostilla o los sellos consulares (número, fecha, autoridad). Por eso conviene apostillar o legalizar el original antes de enviarlo a traducir: si lo haces al revés, la certificación no queda dentro de la traducción y la ventanilla suele rechazarla.
Preguntas frecuentes
¿La apostilla reemplaza a la legalización consular?
¿Panamá usa apostilla o legalización?
¿Puedo traducir antes de apostillar?
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